Calatrava y la torre Fordham Spire
Chicago/EFE —El arquitecto español Santiago Calatrava ya ha conquistado América, pero quiere llegar a lo más alto, y lo puede conseguir gracias al Fordham Spire, el proyecto de la torre más alta de Estados Unidos, que esta semana presentó en Chicago.
Propuesto para ocupar un prominente espacio a orillas del Lago Michigan, el edificio, que albergará un hotel y 250 apartamentos de lujo, superará los 541 metros que tiene la Torre de la Libertad que se alzará en la “zona cero” de Nueva York, ya que tendrá 610 metros.
Con todo, a escala internacional, la propuesta es superada por la Torre Burj que se construye en Dubai, de 701 metros de altura y que, una vez terminada, sobrepasará a la Taipei 101, un edificio de oficinas de 508 metros.
Bautizada Fordham Spire por su promotor, Christopher Carley, presidente de la empresa de construcción inmobiliaria Fordham Company, la estructura de Calatrava se asemeja a la broca de un taladro que intenta agujerear el cielo.
Su forma, también similar al torso de una mujer con falda al vuelo, se basa en una de las primeras esculturas de Calatrava y es distintiva de su estilo orgánico, antropomórfico y de “arquitectura en movimiento".
El sello de Calatrava ha quedado impreso en su amplio repertorio de puentes sinuosos y curvilíneos, y estaciones de transporte con arcos y marquesinas inspirados en ojos, pájaros y en su propia obra escultórica.
El efecto de “capa con pliegues” de la fachada de cristal de la torre Fordham es alcanzado mediante una innovación estructural: los pisos giran 270 grados alrededor del pilar central a medida que van ascendiendo.
Según Calatrava, autor de la ampliación del Milwaukee Art Museum y artífice del complejo olímpico de Atenas, entre otras obras importantes, “es un verdadero desafío diseñar un edificio para esta ciudad, siguiendo los pasos de otros grandes arquitectos".
Chicago es la cuna de la arquitectura moderna, una ciudad que nutrió el genio de los maestros Louis Sullivan, Daniel Burnham, Frank Lloyd Wright y Mies van der Rohe, y que alberga tres de los quince edificios más altos del mundo, entre ellos la famosa Torre Sears.
“Queremos seguir esa tradición en el siglo XXI y regalarle a nuestra ciudad una obra maestra de uno de los incuestionables genios de la actualidad”, señaló Carley, para quien el proyecto es resultado de un esfuerzo de tres años por traer un diseño del arquitecto español a Chicago.
Calatrava recibió en febrero la Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos, mientras que en abril la revista “Time” lo nombró una de las cien personalidades más influyentes del mundo.
Después de catorce años viviendo entre París y Zurich, sus crecientes compromisos en EEUU le llevaron recientemente a sentar base en Nueva York, donde desde hacía tiempo tenía una oficina. El arquitecto ha acometido dos proyectos importantes en la ciudad: un edificio residencial, y la estación de transporte público para la “zona cero". En octubre próximo, el Museo de Arte Metropolitano reconocerá su trayectoria con una exposición que evalúa la relación entre su obra escultórica y sus proyectos arquitectónicos.
La propuesta del Fordham Spire aún debe ser aprobada por el gobierno de la ciudad, y sus promotores tienen que recaudar los fondos para realizar el proyecto, pero Carley parece convencido de que el prestigio internacional de Calatrava garantizará la financiación.
El proyecto, cuyo costo está estimado en 500 millones de dólares, tendrá además que vencer las reticencias de quienes temen un incremento del tráfico y lo que consideran contaminación visual.
Propuesto para ocupar un prominente espacio a orillas del Lago Michigan, el edificio, que albergará un hotel y 250 apartamentos de lujo, superará los 541 metros que tiene la Torre de la Libertad que se alzará en la “zona cero” de Nueva York, ya que tendrá 610 metros.
Con todo, a escala internacional, la propuesta es superada por la Torre Burj que se construye en Dubai, de 701 metros de altura y que, una vez terminada, sobrepasará a la Taipei 101, un edificio de oficinas de 508 metros.
Bautizada Fordham Spire por su promotor, Christopher Carley, presidente de la empresa de construcción inmobiliaria Fordham Company, la estructura de Calatrava se asemeja a la broca de un taladro que intenta agujerear el cielo.
Su forma, también similar al torso de una mujer con falda al vuelo, se basa en una de las primeras esculturas de Calatrava y es distintiva de su estilo orgánico, antropomórfico y de “arquitectura en movimiento".
El sello de Calatrava ha quedado impreso en su amplio repertorio de puentes sinuosos y curvilíneos, y estaciones de transporte con arcos y marquesinas inspirados en ojos, pájaros y en su propia obra escultórica.
El efecto de “capa con pliegues” de la fachada de cristal de la torre Fordham es alcanzado mediante una innovación estructural: los pisos giran 270 grados alrededor del pilar central a medida que van ascendiendo.
Según Calatrava, autor de la ampliación del Milwaukee Art Museum y artífice del complejo olímpico de Atenas, entre otras obras importantes, “es un verdadero desafío diseñar un edificio para esta ciudad, siguiendo los pasos de otros grandes arquitectos".
Chicago es la cuna de la arquitectura moderna, una ciudad que nutrió el genio de los maestros Louis Sullivan, Daniel Burnham, Frank Lloyd Wright y Mies van der Rohe, y que alberga tres de los quince edificios más altos del mundo, entre ellos la famosa Torre Sears.
“Queremos seguir esa tradición en el siglo XXI y regalarle a nuestra ciudad una obra maestra de uno de los incuestionables genios de la actualidad”, señaló Carley, para quien el proyecto es resultado de un esfuerzo de tres años por traer un diseño del arquitecto español a Chicago.
Calatrava recibió en febrero la Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos, mientras que en abril la revista “Time” lo nombró una de las cien personalidades más influyentes del mundo.
Después de catorce años viviendo entre París y Zurich, sus crecientes compromisos en EEUU le llevaron recientemente a sentar base en Nueva York, donde desde hacía tiempo tenía una oficina. El arquitecto ha acometido dos proyectos importantes en la ciudad: un edificio residencial, y la estación de transporte público para la “zona cero". En octubre próximo, el Museo de Arte Metropolitano reconocerá su trayectoria con una exposición que evalúa la relación entre su obra escultórica y sus proyectos arquitectónicos.
La propuesta del Fordham Spire aún debe ser aprobada por el gobierno de la ciudad, y sus promotores tienen que recaudar los fondos para realizar el proyecto, pero Carley parece convencido de que el prestigio internacional de Calatrava garantizará la financiación.
El proyecto, cuyo costo está estimado en 500 millones de dólares, tendrá además que vencer las reticencias de quienes temen un incremento del tráfico y lo que consideran contaminación visual.
Alejandra Villasmil
Tomado de la Prensa diario on line (ver artículo completo)


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